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domingo, 7 de abril de 2013

Agujeros de gusano y la pervivencia de la consciencia tras la muerte


Hace algún tiempo estuve leyendo el futuro del espacio-tiempo, publicado por la editorial Crítica. Este libro escrito por los científicos: Stephen W. Hawking, Igor Novikov, Timothy Ferris y Alan Lightman, reco­pila las ponencias presentadas, como es costumbre al parecer, en el sexagésimo cum­pleaños de Kip S. Thorne especialmente querido.

El libro, que creo que no tiene desperdicio, plantea una serie de teorías y afirmaciones dignas de estudiar con detenimiento.

La primera afirmación, por la que no es posible pasar de puntillas, trata del motivo por el que llaman curva cerrada del tipo tiempo, a lo que realmente deberían llamar viajes en el tiempo. La razón la dan ellos mismos con la siguiente claridad, es una denominación para saltarse los controles oficiales, ya que todo lo que suene a viaje en el tiempo es inme­diatamente censurado y desprovisto de presupuesto (sin comentarios).

Una de las propuestas que se plantean son las aparentes paradojas que pueden produ­cirse y su solución. Para plantear esta hipótesis, como es lógico, lo primero es ponernos en situación de que escenario es el que contempla la ciencia en estos momentos para que se puedan dar las mencionadas paradojas.

El escenario, del que parece que no existen dudas científicas al respecto, o al menos del que están de acuerdo los cuatro científicos que colaboran en este libro, es el del pasado visitable. En este escenario donde cada momento es una medida que se denomina suceso, que equivaldría a una especie de mojón kilométrico de carretera en el espacio tridimensional.

En lo que si parece que existen divergencias que los lleva incluso a cruzar apuestas entre ellos, es en la factibilidad de un agujero de gusano que no se autodestruya en una millonésima de segundo y que permita el paso de un cuerpo macroscópico sin resultar letal para el mismo. Pero este es otro tema, que si no en nuestra naturaleza, obviamente encuentra solución en una naturaleza meramente energética

El escenario que nos servirá para plantear las supuestas paradojas es el de un suceso perteneciente al pasado. Si pudiésemos viajar al pasado no descumpliríamos años, sería nuestro yo más viejo el que volvería a una escena de nuestro pasado, pudiendo encontrarse con una versión más joven de nosotros mismos.

Esto nos lleva directamente a una pregunta, que a mi entender no está exenta de interés. Si este es el escenario acep­tado científicamente, ¿no está la ciencia admitiendo intrínsicamente la imposibilidad de que la conciencia se extinga?. Para explicar un poco esta pregunta, si la conciencia nos acom­paña y llega un momento en el que cesa su actividad y se extingue. Entonces ¿no volveríamos a experimentar alguno de los sucesos anteriores, creando de este modo una curva cerrada?.

¿Como podríamos dejar de experimentarnos a nosotros mismos, si siguen existiendo cada una de las versiones de nosotros mismos pertenecientes a cada momento de nuestro pasado?. Porque las versiones anteriores de cada uno de nosotros lo son con su conciencia de existencia incluida, ya que teníamos conciencia de existencia cuando vivíamos ese momento, y en el espacio-tiempo es el momento el que pervive.

Y si esto fuese así,  ¿podríamos realmente saber en que parte de esa curva cerrada vivimos en realidad actualmente?. Porque podríamos habernos extinguido unas cuantas de veces y haber iniciado la curva de nuevo.

Según la comunidad científica, las paradojas nos conducen a posibilidades muy interesantes, ya que llevarían implícitas determinadas leyes que restringirían nuestra libertad de actuación. Mejor un ejemplo:

 

Para imaginamos un agujero de gusano nos tendremos que imaginar el espacio como una hoja de papel que curvaríamos hasta acercar su extremo superior con el inferior, imagi­nemos un tubito que uniese una zona de la parte inferior del papel con una zona de la supe­rior, esto sería un agujero de gusano, un atajo que aprovecharía un pliegue del espacio-tiempo para pasar de un lugar-suceso a otro.

Imaginemos ahora que tiramos una bola de billar por una boca del agujero y sale por el otro lado, en un momento del pasado a tiempo para chocar consigo misma antes de entrar en el agujero y desviar su trayectoria de forma que no llegue a entrar. La paradoja consistiría en que si consigue desviar su trayectoria y no entrar, entonces no podría salir por el otro lado a tiempo de chocar contra si misma y por tanto hubiese entrado. Entre las múl­tiples paradojas que podrían darse, se encontraría la posibilidad de viajar a un momento del pasado y matar a tu ver­sión más joven.

Según la física estas supuestas paradojas realmente no lo son, ponqué no contamos con que hemos de tener en cuenta todo el proceso desde el principio, o sea que si la bola se gol­peó a si misma es que lo hizo, así que en el proceso habrían de darse las circunstancias nece­sarias para que golpeándose no llegase a desviar lo suficiente la trayectoria.

Aunque tal vez, todas estas paradojas tengan solución en otra opción más simple que ya hemos sondeado con anterioridad. ¿Y si con cada una de estas posibles opciones, en lugar de crear contradicciones, estuviésemos creando universos paralelos donde todas ellas puedan coexistir?

No tengo la solución, pero creo que es interesante meditar la posibilidad.

Por otro lado y para concluir, querría comentar que realmente la posibilidad o no de viajes en el tiempo para la materia, es algo absolutamente irrelevante en los planteamientos que expongo. Yo me refiero al pasado y futuro visitables como elemento de reflexión sobre la pervivencia de la consciencia tras la muerte, y en ese caso no existen restricciones materiales.

Sin embargo no puedo dejar pasar la oportunidad para referirme a la posibilidad de esos viajes en el tiempo a partir  de las últimas informaciones. Estoy leyendo un libro, que recomiendo, de Michio Kaku que  se llama “La física de lo imposible”. En él, este físico teórico estadounidense, plantea como solución a la posibilidad de esos viajes, la consecución de un agujero de gusano estable que pueda ser transitado. El problema, según este mismo científico, es que se necesitarían grandes cantidades de energía negativa y esta es muy escasa y tremendamente esquiva en el espacio. Me acordé de esta parte del libro hace apenas unos días cuando apareció la noticia en la prensa internacional, de que investigadores del CERN, han encontrado justo al lado de nuestro planeta grandes cantidades de antimateria de alta energía.

Quien sabe, tal vez no estamos tan lejos de hacer realidad uno de los principales recursos de las películas de ciencia ficción. Es curioso, porque parece que lo único que separa en muchas ocasiones la magia de la realidad es el tiempo, y el tiempo es ilusorio, no existe.

Lo que llevaría a plantearnos ¿que nos separa entonces de todas esas posibilidades?, tal vez la separación también sea ilusoria.

 


 

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