Hace algún tiempo estuve
leyendo el futuro del espacio-tiempo, publicado por la editorial Crítica. Este
libro escrito por los científicos: Stephen W. Hawking, Igor Novikov, Timothy
Ferris y Alan Lightman, recopila las ponencias presentadas, como es costumbre
al parecer, en el sexagésimo cumpleaños de Kip S. Thorne especialmente
querido.
El libro, que
creo que no tiene desperdicio, plantea una serie de teorías y afirmaciones
dignas de estudiar con detenimiento.
La primera
afirmación, por la que no es posible pasar de puntillas, trata del motivo por
el que llaman curva cerrada del tipo tiempo, a lo que realmente deberían llamar
viajes en el tiempo. La razón la dan ellos mismos con la siguiente claridad, es
una denominación para saltarse los controles oficiales, ya que todo lo que
suene a viaje en el tiempo es inmediatamente censurado y desprovisto de
presupuesto (sin comentarios).
Una de las
propuestas que se plantean son las aparentes paradojas que pueden producirse y
su solución. Para plantear esta hipótesis, como es lógico, lo primero es
ponernos en situación de que escenario es el que contempla la ciencia en estos
momentos para que se puedan dar las mencionadas paradojas.
El escenario,
del que parece que no existen dudas científicas al respecto, o al menos del que
están de acuerdo los cuatro científicos que colaboran en este libro, es el del
pasado visitable. En este escenario donde cada momento es una medida que se
denomina suceso, que equivaldría a una especie de mojón kilométrico de
carretera en el espacio tridimensional.
En lo que si
parece que existen divergencias que los lleva incluso a cruzar apuestas entre
ellos, es en la factibilidad de un agujero de gusano que no se autodestruya en
una millonésima de segundo y que permita el paso de un cuerpo macroscópico sin
resultar letal para el mismo. Pero este es otro tema, que si no en nuestra
naturaleza, obviamente encuentra solución en una naturaleza meramente
energética
El escenario que nos servirá
para plantear las supuestas paradojas es el de un suceso perteneciente al
pasado. Si pudiésemos viajar al pasado no descumpliríamos años, sería nuestro
yo más viejo el que volvería a una escena de nuestro pasado, pudiendo
encontrarse con una versión más joven de nosotros mismos.
Esto nos lleva
directamente a una pregunta, que a mi entender no está exenta de interés. Si
este es el escenario aceptado científicamente, ¿no está la ciencia admitiendo
intrínsicamente la imposibilidad de que la conciencia se extinga?. Para
explicar un poco esta pregunta, si la conciencia nos acompaña y llega un
momento en el que cesa su actividad y se extingue. Entonces ¿no volveríamos a experimentar
alguno de los sucesos anteriores, creando de este modo una curva cerrada?.
¿Como podríamos
dejar de experimentarnos a nosotros mismos, si siguen existiendo cada una de
las versiones de nosotros mismos pertenecientes a cada momento de nuestro
pasado?. Porque las versiones anteriores de cada uno de nosotros lo son con su
conciencia de existencia incluida, ya que teníamos conciencia de existencia
cuando vivíamos ese momento, y en el espacio-tiempo es el momento el que
pervive.
Y si esto fuese
así, ¿podríamos realmente saber en que
parte de esa curva cerrada vivimos en realidad actualmente?. Porque podríamos
habernos extinguido unas cuantas de veces y haber iniciado la curva de nuevo.
Según la comunidad
científica, las paradojas nos conducen a posibilidades muy interesantes, ya que
llevarían implícitas determinadas leyes que restringirían nuestra libertad de
actuación. Mejor un ejemplo:
Para imaginamos un agujero
de gusano nos tendremos que imaginar el espacio como una hoja de papel que
curvaríamos hasta acercar su extremo superior con el inferior, imaginemos un
tubito que uniese una zona de la parte inferior del papel con una zona de la
superior, esto sería un agujero de gusano, un atajo que aprovecharía un
pliegue del espacio-tiempo para pasar de un lugar-suceso a otro.
Imaginemos ahora
que tiramos una bola de billar por una boca del agujero y sale por el otro
lado, en un momento del pasado a tiempo para chocar consigo misma antes de
entrar en el agujero y desviar su trayectoria de forma que no llegue a entrar.
La paradoja consistiría en que si consigue desviar su trayectoria y no entrar,
entonces no podría salir por el otro lado a tiempo de chocar contra si misma y
por tanto hubiese entrado. Entre las múltiples paradojas que podrían darse, se
encontraría la posibilidad de viajar a un momento del pasado y matar a tu versión
más joven.
Según la física
estas supuestas paradojas realmente no lo son, ponqué no contamos con que hemos
de tener en cuenta todo el proceso desde el principio, o sea que si la bola se
golpeó a si misma es que lo hizo, así que en el proceso habrían de darse las
circunstancias necesarias para que golpeándose no llegase a desviar lo
suficiente la trayectoria.
Aunque tal vez,
todas estas paradojas tengan solución en otra opción más simple que ya hemos
sondeado con anterioridad. ¿Y si con cada una de estas posibles opciones, en
lugar de crear contradicciones, estuviésemos creando universos paralelos donde
todas ellas puedan coexistir?
No tengo la
solución, pero creo que es interesante meditar la posibilidad.
Por otro lado y
para concluir, querría comentar que realmente la posibilidad o no de viajes en
el tiempo para la materia, es algo absolutamente irrelevante en los
planteamientos que expongo. Yo me refiero al pasado y futuro visitables como
elemento de reflexión sobre la pervivencia de la consciencia tras la muerte, y en
ese caso no existen restricciones materiales.
Sin embargo no
puedo dejar pasar la oportunidad para referirme a la posibilidad de esos viajes
en el tiempo a partir de las últimas
informaciones. Estoy leyendo un libro, que recomiendo, de Michio Kaku que se llama “La física de lo imposible”. En él,
este físico teórico estadounidense, plantea como solución
a la posibilidad de esos viajes, la consecución de un agujero de gusano estable
que pueda ser transitado. El problema, según este mismo científico, es que se
necesitarían grandes cantidades de energía negativa y esta es muy escasa y
tremendamente esquiva en el espacio. Me acordé de esta parte del libro hace
apenas unos días cuando apareció la noticia en la prensa internacional, de que
investigadores del CERN, han encontrado justo al lado de nuestro planeta
grandes cantidades de antimateria de alta energía.
Quien sabe, tal
vez no estamos tan lejos de hacer realidad uno de los principales recursos de
las películas de ciencia ficción. Es curioso, porque parece que lo único que
separa en muchas ocasiones la magia de la realidad es el tiempo, y el tiempo es
ilusorio, no existe.
Lo que llevaría
a plantearnos ¿que nos separa entonces de todas esas posibilidades?, tal vez la
separación también sea ilusoria.
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