Hola de nuevo a
todos, no sé si esto de hoy podría llamarse exactamente una entrada, al menos no
una como las que he ido colgando habitualmente, pero sí hay algo que desearía
compartir con todos vosotros.
Veréis, no sé
si las palabras me bastarán para traducir lo que en estos momentos son solo
sensaciones, muy intensan pero también difíciles de explicar.
La sensación se
parece a un cielo lleno de cúmulo nimbos, el sol se esconde por ratos dejando
todo en tinieblas, pero de vez en cuando las nubes se abren dejando a la vista
un buen trozo de cielo. Cuando eso ocurre siento estar arañando con la punta de
los dedos un misterio que sé que cuando logre agarrar me hará sentir algo así
como “¡Dios, si es esto, ha sido esto todo el tiempo y lo tenía delante de mis
narices y no lo podía ver!
Supongo que es
esto lo que he estado persiguiendo mucho tiempo y seguiré persiguiendo durante
mucho más tiempo.
El caso es que
hace dos días cayó en mis manos un par de enlaces de alguien muy especial. Trata
de una experiencia cercana a la muerte contada en primera persona. Estuve
escuchándolo y es una de esas cosas que te hacen sentir la emoción de estar
abriendo una especie de velo, algo que en tu interior ya sabías, porque la
verdad está dentro de todos nosotros, pero de los que no somos conscientes.
Muchos de esos
conceptos han formado parte de mis propias indagaciones y descubrimientos y
también forman parte del argumento de mi libro. Además, cuando llegué al concepto de
foco de luz, fue como si algo sólido golpeara dentro de mi consciencia, algo cuyo eco llegó directamente para bombear más rápido en mi corazón.
Era uno de esos
conceptos que había vislumbrado a menudo cuando las nubes dejaban algún hueco
y creo que es digno de ser compartido.
Espero que os resulte interesante.
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