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miércoles, 12 de noviembre de 2014

El fin de los tiempos



La reflexión de hoy tiene como base un nuevo estudio sobre la realidad del universo, llevado a cabo en nuestro país.
Intentaré explicar primero en que ha consistido ese estudio, para a continuación plantear un par de preguntas al respecto.
A continuación transcribo casi por completo, un artículo publicado al respecto.
Artículo:
¿Recuerdan aquello de la continuidad espacio-tiempo? Vale, ¿y si la parte del tiempo de la ecuación estuviera, literalmente, agotándose?
Nuevas evidencias sugieren que el tiempo está lentamente desapareciendo de nuestro universo, y que un día desaparecerá por completo. Esta radical teoría podría explicar un misterio cosmológico que ha desconcertado a los científicos durante años.
Los científicos miden la luz de las explosiones de distantes estrellas, para mostrar que el universo se está expandiendo a un ritmo acelerado. Se supone que las supernovas se van distanciando más rápido que la propia edad del universo. Los físicos también suponen que una especie de anti-fuerza de gravedad debe estar reconduciendo a las galaxias, y comenzaron a llamar a esta fuerza no identificada «energía oscura».
La idea de que el tiempo podría cesar dentro de miles de millones de años, y que todo se detendría, ha sido propuesta por los profesores José Senovilla, Marc Mars y Raúl Vera de la Universidad del País Vasco, Bilbao en un estudio conjunto con la Universidad de Salamanca. 
La conclusión de dicho estudio pretente ser  una explicación alternativa a la «energía oscura», esa misteriosa fuerza antigravitatoria que se ha sugerido para explicar un fenómeno cósmico que sigue desconcertando a los científicos, pues hasta el día de hoy nadie sabe que es la energía oscura, o de dónde procede.
El profesor Senovilla, y sus colegas, han propuesto una alternativa alucinante. Proponen que no existe esa supuesta energía oscura, y estamos viendo las cosas al revés.
Senovilla propone que estamos engañados con la idea de que la expansión del universo se está acelerando, cuando en realidad es el tiempo el que se está ralentizando. A un nivel cotidiano, el cambio no sería perceptible. Sin embargo, resultaría evidente en un seguimiento, a una escala de medida cósmica, durante miles de millones de años.
La propuesta del equipo, publicado en la revista Physical Review D, califica la energía oscura como una ficción. En cambio, señala Senovilla, la aparición de la aceleración es causada por el tiempo mismo que se va ralentizando gradualmente, como un reloj con una batería deteriorada. «No decimos que la expansión del universo sea una ilusión», explica, «sino la aceleración de esa expansión, es decir, la posibilidad de que la expansión esté, y haya estado, aumentando su velocidad»
Si el tiempo se va ralentizando gradualmente, pero nosotros, ingenuamente, seguimos derivando las ecuaciones para obtener los cambios de la expansión, respecto a (un flujo estándar del tiempo), entonces, los modelos simples que hemos construido en nuestro trabajo mostrarían una «velocidad efectiva de aceleración de la expansión.
Las precisiones de estas medidas dependen del tiempo que queda invariable a lo largo de todo el universo. Si el tiempo se está ralentizando, según esta nueva teoría, nuestra solitaria dimensión de tiempo se puede estar convirtiendo lentamente en una nueva dimensión de espacio. Por lo tanto, las antiguas y muy distantes estrellas observadas por los cosmólogos, desde nuestra perspectiva parece como si se estuvieran acelerando.
«Nuestros cálculos muestran que podríamos pensar que la expansión del universo se está acelerando», señala el profesor Senovilla. La teoría basa su idea en una variante particular de la teoría de supercuerdas, en el cual nuestro universo está limitado a la superficie de una membrana, o brana, que flota en un espacio de dimensiones superiores, conocida como la «mayor». En miles de millones de años el tiempo dejaría de ser tiempo completamente.
«Entonces todo se congelará, como la foto de un instante, para siempre», dijo Senovilla a la revista New Scientist.
Por radicales que sean, y de alguna manera, sin precedentes, estas ideas no carecen de apoyo. Gary Gibbons, un cosmólogo de la Universidad de Cambridge, dice que el concepto tiene su mérito. «Creemos que el tiempo surgió durante el Big Bang, y si el tiempo puede surgir, también puede desaparecer, simplemente es el efecto contrario.»
Hasta aquí la explicación del estudio en cuestión. Espero que se entienda medianamente bien a pesar de la dificultad de tal cometido cuando entramos en distancias y efectos siderales.
Me voy a arriesgar aún a incluir en esta ecuación otro concepto igual de escurridizo, me refiero a los taquiones.
Un taquión es una partícula hipotética cuya velocidad supera a la de la luz. Las propiedades que tendría una partícula así se obtienen analizando las expresiones de energía y momento que aparecen en la relatividad general.
Un requisito que debe cumplir cualquier magnitud medible es que se trate de un número real. Al introducir una velocidad para esta partícula mayor que la de la luz se obtiene una masa imaginaria. Debido a que su velocidad es mayor que la de la luz, esta masa no es directamente medible.
Los taquiones de energía cero se mueven con velocidad Infinita. ¿Es de verdad posible una velocidad infinita?
Bueno pues si tenemos en cuenta que para calcular la velocidad de algo se necesitan dos referencias (distancia recorrida y tiempo) y si acordamos que a la velocidad de la luz el tiempo no existiría o al menos dejaríamos de contabilizar sus efectos, parece que esa sería la conclusión más evidente.
La idea de una partícula que se mueve a velocidad infinita tiene sus paradojas. Iría de A a B en un tiempo nulo, lo cual significa que estaría en A y B al mismo tiempo, y también en todos los lugares intermedios. Y seguiría hasta los puntos C, D, E, etc., a través de una distancia infinita, todo ello en un tiempo nulo. Una partícula que se moviera a velocidad infinita tendría por tanto las propiedades de una barra sólida de longitud infinita.
Entraríamos por tanto de lleno, como cada vez que entramos en el mundo de las partículas subatónicas, en una realidad subrrealista para nuestra percepción.
Quiero, sin embargo, al hilo de estas consideraciones plantearme un par de preguntas. No es que tenga la respuesta para ellas, solo considero las posibilidades.
Es necesario no obstante hacer una última consideración a priori. Ya he planteado en artículos anteriores la posibilidad de que la consciencia exista con independencia del soporte físico que la sustenta y que apareciera del mismo Bin Bag como un cuarto elemento junto con el espacio, la materia y el tiempo.
Pues bien, siendo así  ¿Sobrevive nuestra consciencia usando como vehículo alguna de estas partículas subatómicas? ¿Puede variar el soporte en su naturaleza según la naturaleza de nuestra propia consciencia? O dicho de otro modo, ¿es nuestra consciencia energía más o menos densa dependiendo de su vibración?
Si esto fuera así, ¿serían los taquiones el vehículo de las consciencias más elevadas?  ¿Podríamos deducir esto de pasajes como este? "Los hijos del reino son como el viento, oyes su rumor pero no sabes de donde vienen ni adonde van"
Por otro lado:
Quienes han experimentado una experiencia cercana a la muerte, o incluso alguna experiencia de orden místico, suelen coincidir en una característica común a todas ellas, el tiempo se detiene o el tiempo deja de existir.
¿Dispone el universo de mecanismos, como los agujeros negros o agujeros de gusano que pudieran permitir a nuestra consciencia, en este tipo de soporte, viajar hasta ese momento de detención del tiempo?
¿Es eso lo que se ha dado en llamar el final de los tiempos?



 



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