Esta semana me hacía la siguiente reflexión:
Si analizamos el proceso de formación de la
materia, podremos observar que es difícil delimitar en compartimentos estancos
la energía y su comportamiento y la materia y el suyo.
Me explico, la energía va uniéndose y
cambiando sus propiedades, modificando su vibración hasta hacer posible las
partículas que terminarán formando parte de todo mundo material que conocemos.
Pero, ¿en qué momento exacto del proceso, la
energía deja de ser tal y regirse por sus propias reglas para adoptar el
comportamiento inherente a unas reglas tan distintas a las que hasta ese
momento habían sido las suyas propias?.
De hecho, me pregunto, ¿de verdad alguna vez
se produce esa división tajante?.
¿Y si esa división total nunca se produjese, o
al menos fuese mucho más gradual de lo que nosotros lo percibimos?
¿Podemos analizar algunos fenómenos, hasta
ahora del terreno de lo más heterodoxo, desde el prismas de zonas de injerencia
entre ambas realidades no comprendidas ni observadas aún por nuestra
humanidad?.
Imaginemos la realidad en la que vivimos,
intentando dar cabida a conceptos como indeterminismo y universos paralelos.
En un universo en donde el comportamiento de
nuestra realidad, y el de la energía no
estuviesen delimitadas en compartimentos estancos ¿tendrían explicación
fenómenos como la bilocación, percepción extrasensorial o transcendencia
temporal, modificación de la realidad o milagros? ¿y los lugares encantados donde se observan de
forma reiterativa alguna escena o la imagen de alguna persona con la que sin
embargo no es posible interactuar?.
Me doy perfecta cuenta de que la empresa es
ambiciosa y arriesgada. Tampoco pretendo desvelar todos los misterios del
universo, pero podemos intentar analizar algunos de estas manifestaciones desde
un nuevo punto de vista, y quien sabe, tal vez logremos entender mejor esa
parte de la realidad.
Sé que los supuestos que he mencionado
provocarán el escepticismo de muchos, y habrá quienes no consideren seria ni siquiera la posibilidad de hacerse preguntas
al respecto.
Tengo que comenzar diciendo que yo parto de la
base de que algo que se repite en el
espacio y en el tiempo, a lo que distintas culturas llaman de forma distinta
pero que describen de forma tan similar, no puede ser despachado con un son simples
alucinaciones, superchería, o mentiras sin más.
Así que dejando claro que a mí al menos estas
circunstancias me resultan motivo suficiente como para hacerme preguntas e intentar
solucionarlas, intentaré a continuación, poner por escrito el resultado de
estas disertaciones:
En primer lugar, hay que tener en cuenta que
todos esos fenómenos suelen tener algo en común, que es el estado mental de
quien los provoca o experimenta y el estado energético del lugar donde se
producen.
Parece ser, según los muy diversos testimonio,
que los lugares donde suelen darse fenómenos de apariciones, suelen ser lugares
marcados de algún modo, bien sea por acontecimientos de un orden marcadamente
emocional, por corrientes de aguas, sitios donde se han producido cultos en
distintas creencias, en definitiva lugares de poder, o dicho de una forma más
mundana, lugares cuyas circunstancias hayan podido modificar su campo
electromagnético. Por otro lado las personas que viven o provocan una buena
parte de estos fenómenos, son también personas que debido a la meditación, la
contemplación y oración, sustancias o rituales que consiguen modificar el
estado de conciencia e incluso alguna enfermedad de tipo mental. Algún día me gustaría
analizar o plantear si realmente no estaremos metiendo todo lo que no
comprendemos en el saco de enfermedad mental, pero eso será en otra ocasión.
El caso es que si analizamos todos los casos,
veremos que tienen en común que los
fenómenos se producen en lo que se ha dado en llamar estado alterado de
conciencia.
El caso es que no sabemos exactamente en que
consiste eso que llamamos estado alterado de conciencia, pero una posibilidad
viable podría ser un estado mental en el que a través de nuestra consciencia
seamos capaces de desligarnos de la materia y hacer vibrar la energía que nos
conforma en una frecuencia distinta, más elevada.
Sabemos que de esta forma estaríamos
modificando las características de esa energía.
¿Y si analizamos los casos de apariciones en
lugares determinados desde esa modificación de las condiciones
electromagnéticas?.
Si tenemos en cuenta además la posibilidad de
interactuar de alguna forma con universos paralelos, podríamos sacar algunas
conclusiones, a saber:
Realmente la separación entre esos distintos
universos, según la teoría actual, no estaría en distintos espacios, ya que
esos universos estarían enrollados de alguna forma.
Como si hubiese muchos mundos pero todos en el
mismo espacio. Están separados de alguna forma, pero no con el tipo de
separación que podemos comprender desde una realidad donde toda separación es
producto del espacio y del tiempo.
Tal vez un buen ejemplo sea la pantalla de la
televisión o una emisora de radio.
Realmente en el mismo
espacio pueden existir realidades distintas según sintonices el dial, esa
sintonización es la verdadera barrera entre universos distintos. Imagina que
por un momento deja de existir esa barrera de separación y comenzaras a ver
varias emisoras superpuestas al mismo tiempo. ¿Podría ocurrir algo así cuando
deja de existir una observación que separe esos mundos?.
Sin embargo si te llevas mucho tiempo
concentrado en una de las emisoras en concreto porque retransmiten un partido
de fútbol por ejemplo, no prestas atención al resto y terminas viendo solo la
que te interesa. Sin embargo el resto sigue estando ahí y aparece de uno u otro
modo.
¿Y si esas circunstancias de orden
electromagnético estuviesen interfiriendo de algún modo en la programación de
este universo?
¿Y si lo que ocurre en esos sitios es que
estamos encendiendo una pantalla en un universo paralelo o una ventana a otro
tiempo?, al fin y al cabo todo estaría sucediendo en el mismo espacio.
En ese caso, las supuestas apariciones
fantasmales que bajan una escalera a una
hora determinada pero no interactúa con nadie, no sería otra cosa que la imagen
de una persona real en un tiempo distinto o en un universo paralelo. Y desde
luego estas apariciones no sería más fantasma que nosotros mismos, imagino de
hecho que de poder vernos ellos a nosotros, es exactamente eso lo que pensaría
que somos.
¿Podríamos igualmente analizar la bilocación y otras manifestaciones
místicas?
Creo que sí, pero eso será en otra ocasión.
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