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sábado, 23 de febrero de 2013

Mística y Física


El filósofo francés Renne Descartes acuñó el término de duda cartesiana.

            Básicamente consistía en un método matemático, con el que ponía absolutamente todo en duda, para luego ir revelando la realidad a partir de ir recabando certezas.

            El filósofo francés consideraba certeza aquello de lo que no era posible dudar.

            Y establecía 3 niveles de duda.

1.º        No se podía fiar de sus sentidos, pues en muchas ocasiones estaba demostrado que estos resultaban engañosos.

2.º        No había forma de establecer con certeza que distinguíamos el sueño de la vigilia. Esto es, que si estuviésemos inmersos en un sueño, no seríamos capaces de darnos cuenta.

3.º        La posibilidad de la intervención de un genio maligno que engañase a posta nuestros sentidos para que no pudiésemos conocer la realidad.

            Su primera certeza fue que aunque todo fuese falso, para poder engañarlo era necesario que existiera, pues de lo contrario era imposible incluso el engaño.

            De este modo llegó a su primera certeza:

            PIENSO LUEGO EXISTO.

            Después estableció como evidencia las ideas natas, que son aquellas que no pueden ser producto de nuestra experiencia ni tampoco pueden ser producto de la construcción a partir de otra idea. Ejemplos de este tipo de ideas serían la idea de pensamiento y la idea de existencia.

            Sin pretender por mi parte hacer una tesis completa sobre el pensamiento cartesiano, no puedo evitar compararlo con los últimos descubrimientos en física de partículas y las últimas teorías que al parecer se han puesto sobre la mesa.

            Continuando con este mismo procedimiento y usando como base de nuestro método deductivo los principios fundamentales de la física moderna,  podríamos decir que:

            - Sabemos que todo es energía.

            - Sabemos igualmente que es el observador quien determina la posición y características de la partícula observada, colapsando la función de onda.

            - Como observamos la forma, podemos pues deducir que todo es energía y que existe un observador cuya conciencia determina dicha forma.

            - Si atendemos a los fundamentos concordantes de las distintas corrientes espirituales, encontraremos que todas ellas parten de una premisa fundamental:

            - Dios, el Brama, Rahma, el Chi, Kundalini, el Boré, es el TODO. La materia primordial de lo que todo está hecho y es también la conciencia creadora.

            - Parece que según las últimas investigaciones en el ámbito de la física de partículas, dirigidas a la consecución de una teoría unificada del todo, ya no se distinguen  distintos tipos de partículas energéticas. Más bien se considera que hay un solo tipo de partícula que modifica sus características según su vibración.

            - Según las investigaciones en esta misma materia, el principio de indeterminismo consiste en que las partículas a nivel molecular en realidad son algo así como una nube de probabilidades con una función de ondas que se colapsa al ser observada. Por tanto si no hay observador no se determinan las características de dicha partícula.

            - Parece ser que el científico Stephen Hawking, está investigando en estos momentos, también en aras de encontrar una teoría unificada, la posibilidad de que las leyes de la física cuántica sean válidas para el universo. La base de esta teoría está en que el universo en su inicio era más pequeño que un átomo.

Parece pues que ambas realidades, la mística y la física, ya no están tan alejadas la una de otra.

            - De hecho parece ser que las dos únicas opciones serían o que todas las probabilidades posibles en el universo estarían coexistiendo de algún modo. O que existe una conciencia superior que estaría colapsando su función de ondas.

            - O tal vez ambas posibilidades sean ciertas, pero esto lo plantearé más adelante.

 En definitiva, si ponemos en común ambas, tal vez podríamos convenir que:

            - Dios no solo existe, sino que probablemente sea lo único EXISTENTE.

- Dios además ha de ser uno, pues si tomamos en consideración la posibilidad de la existencia de Dioses, estaríamos dividiendo el todo. Esos Dioses no serían pues el todo, sino más bien la fracmentación del mismo y por tanto más parecidos a nosotros mismos que a esta esencia única y absoluta.

Siguiendo entonces con esta línea de pensamiento, hemos de preguntarnos ¿Qué soy yo?, y para responder a esta pregunta tengo dos respuesta:

- Soy energía, pues todo lo que existe lo es.

- Soy consciencia, pues estoy haciéndome esta pregunta y eso significa que existo y soy consciente de ello.

            Y si yo soy energía y soy consciencia, entonces he de concluir que yo soy Dios. Al menos formo parte de la esencia del todo que es Dios, así que si no puedo afirmar taxativamente que yo soy Dios, si que puedo decir que Dios es yo.

Sería pues como en los fractales, no la totalidad de la esencia, sino cada uno de las partes que autorreplica la semejanza del todo.




Como la célula madre, que contiene toda la información del cuerpo pero que por si misma no es el cuerpo en si, aunque puede llegar a serlo.

EN ESO ESTAMOS.

1 comentario:

  1. Hola Lara, me he leído todo el Blog y me ha parecido muy interesante. Ya sabes que comparto contigo estas ideas que expones pero me parece muy bien que les des forma y belleza como tú sabes además ¿Sabes una cosa? El fracaso sería no hacerlo.
    ¡Ánimo valiente y enhorabuena! Te seguiré.
    Un abrazo.
    Mª Ángeles

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